Pocas telas tienen una historia tan larga como la seda. Es una fibra natural, delicada y muy apreciada, que lleva siglos asociada a la ropa más cuidada. Si alguna vez te has preguntado por qué se le da tanto valor, aquí tienes una introducción para conocerla antes de lanzarte a coserla.
De dónde viene la seda
La seda es una fibra natural que produce el gusano de seda para fabricar su capullo. Su origen se sitúa en la antigua China, donde se cultivó durante siglos. Era tan valorada que dio nombre a la célebre Ruta de la Seda, la red de caminos comerciales por la que viajaba hacia otras regiones.
Por qué es tan especial
- Tiene un tacto muy suave y una caída fluida.
- Es ligera, aunque resistente para su finura.
- Suele resultar cómoda en distintas temperaturas.
- Tiene un brillo natural que no se parece al de las fibras sintéticas.
Los tipos más habituales
- Crepé de China: con un ligero grano y una caída suave. Muy usado en blusas y vestidos.
- Georgette: algo transparente y con cuerpo. Se utiliza para prendas vaporosas.
- Chiffon (gasa): muy fino y ligero, casi etéreo.
- Satén de seda: brillante por un lado y mate por el otro, con una caída muy elegante.
- Shantung y dupión: con una textura irregular característica y algo más de cuerpo.
- Organza: transparente y rígida, para volúmenes y detalles.
Para qué prendas se usa
Blusas, vestidos, faldas fluidas, pañuelos, camisones, lencería y forros de calidad. Es una tela que luce muchísimo, así que suele reservarse para prendas especiales.
Lo que hay que saber antes de comprarla
La seda es una tela delicada y suele costar más que otros tejidos, así que conviene tenerlo en cuenta antes de cortar. Una buena idea es practicar primero el patrón en una tela más barata, y reservar la seda para la versión definitiva. En el próximo artículo repasamos qué prendas piden seda y cuáles no.
Y si te estás planteando qué prenda hacer con ella, te puede servir saber cómo elegir la tela adecuada para un vestido.