Tener estilo propio no consiste en seguir lo último que se lleva, sino en saber qué te gusta y por qué. Y coser es una de las mejores formas de averiguarlo, porque te obliga a decidir cada detalle.
Empieza por lo que ya llevas
Antes de buscar inspiración en nadie, mira tu armario. Con este ejercicio de veinte minutos sacas tu «uniforme» personal:
- Saca diez prendas que te pones sin pensar y tres que nunca te pones.
- Busca lo que se repite en las primeras: un color, un largo, un tipo de tela, un detalle.
- Mira qué tienen en común las que no usas: suele ser lo que no va contigo.
- Resume tu estilo en tres palabras y apúntalas.
Los cuatro ingredientes de un estilo
- Color: los tonos que repites y los que nunca eliges.
- Silueta: si te gusta lo ajustado, lo amplio, lo largo o lo corto.
- Tejido: fluido o estructurado, con brillo o mate.
- Detalle: botones, volantes, aberturas o un bajo distinto.
Por qué coser acelera tu estilo
Cuando compras, eliges entre lo que hay. Cuando coses, eliges la tela, el color, el largo y el detalle, y la prenda se hace con tus medidas. Eso te obliga a decidir qué quieres de verdad, y cada prenda que haces te enseña algo sobre lo que te gusta. Además, nadie más tendrá la misma.
Un primer proyecto con tu sello
Escoge una prenda que encaje con tus tres palabras y cámbiale un detalle: el escote, el largo o la tela. Si es tu primera vez, empieza por elegir bien la tela y por un patrón de costura sencillo, que es un punto de partida y no una norma.
Deja que evolucione
El estilo cambia contigo, así que repite el ejercicio de vez en cuando. Y si todavía no sabes por dónde empezar, en los talleres presenciales puedes probar telas, colores y formas con alguien al lado. Para empezar con algo pequeño, también te sirve cómo personalizar una prenda que ya tienes.