Un patrón de costura no es una norma que hay que seguir al pie de la letra, sino un punto de partida. Con él decides cómo es la prenda, de qué tela y a qué medida, y puedes repetirlo hasta que quede como quieres.
1. Creas tu propio estilo
Con el mismo patrón puedes hacer prendas muy distintas cambiando el largo, el escote, un detalle o el color. Si todavía no sabes cuál es tu estilo, empieza por este ejercicio para crear tu propio estilo cosiendo tu ropa.
2. Eliges las telas
Cuando compras, te toca lo que hay en la tienda. Con un patrón escoges la tela, la textura y el color, y la prenda cambia por completo. Antes de decidir, mira qué tela elegir y cuántos metros necesitas.
3. Perfeccionas una y otra vez
Un patrón se puede repetir. La primera vez sirve para entender la prenda, la segunda para ajustar lo que no te convence y la tercera ya sale casi perfecta. Es la forma más rápida de mejorar cosiendo.
4. Eliges tu talla y la ajustas
Cada patrón trae su tabla de tallas, y con tus medidas bien tomadas puedes escoger la que mejor te encaja o combinar una para la cintura y otra para la cadera. Si dudas, aquí tienes cómo elegir tu talla en un patrón. Así la prenda se adapta a tu cuerpo, y no al revés.
5. Entiendes cómo se hace una prenda
Seguir un patrón te enseña cómo se construye una prenda: dónde van las pinzas, cómo se cierra un hombro, qué hace un forro. Si te interesa lo que hay detrás, lee qué es el patronaje y por qué cambia tus prendas.
6. Ahorras y reduces desperdicio
Coser solo lo que necesitas, con la cantidad de tela justa, evita compras que no usas y aprovecha mejor los materiales.
Por dónde empezar
Elige un patrón sencillo de nuestra colección de patrones de costura y una tela fácil de coser. Y si prefieres hacerlo con alguien al lado, en los talleres presenciales puedes dar tus primeras puntadas.